Jóvenes e Innovación Social Digital: una investigación desde Bogotá

Auxiliados por las tecnologías digitales, la voluntad de innovar y abundante perseverancia, muchos jóvenes deciden convertirse en emprendedores sociales en la capital. Un proyecto de investigación del ISUR viene rastreando las prácticas, fortalezas y desafíos de esta comunidad de innovación.

 

Serie Jóvenes e Innovación Social Digital (artículo 1 de 8)

 

Desde el 2019, el Centro de Internet y Sociedad de la Universidad del Rosario (ISUR) viene investigando el ecosistema juvenil de emprendimiento social e innovación digital en Colombia. Esta iniciativa –que forma parte del proyecto internacional Economía Digital y Futuro del Trabajo– tiene como objetivo entender las prácticas de emprendedores y emprendedoras jóvenes, identificar las oportunidades y desafíos que encuentran, así como también describir el entorno de instituciones y recursos que tienen a su disposición para llevar adelante iniciativas que buscan no solo generar ganancias económicas, sino también lograr un cambio positivo en sus comunidades. Para lograr estas metas, nuestro equipo de investigación se planteó las siguientes preguntas: ¿cómo están utilizando los emprendedores jóvenes las tecnologías digitales para sus proyectos?, ¿qué características tienen en común los emprendimientos sociales en materia digital?, ¿qué instituciones y recursos favorecen la innovación social en el contexto colombiano y, en particular, en la ciudad de Bogotá?.

 

Por medio de una serie de entradas, que inauguramos con este artículo, queremos compartir algunos de los hallazgos de nuestra investigación.

 

El emprendimiento social y la innovación digital en Bogotá

 

Aunque el emprendimiento social ha llamado la atención de las investigaciones académicas de forma creciente, en nuestro país no abundan los estudios especializados. Para tratar de aliviar la falta de datos locales, en noviembre del año pasado iNNpulsa Colombia –la agencia gubernamental de emprendimiento e innovación– dedicó la cuarta edición de su boletín “Analítica” a la exploración teórica del fenómeno del emprendimiento social tanto en Colombia como en otros países. En ese documento, la entidad informó que la medición del impacto de los emprendimientos sociales colombianos se había convertido en una prioridad estatal por lo que prometió iniciar “un proceso de monitoreo y evaluación mediante una plataforma de inteligencia de datos de la ruta Núcleo E, programa de iNNPulsa que marca toda la línea de emprendimiento social” (p.6). La información que proporcione en el futuro esta plataforma de inteligencia de datos será muy importante para el sector y podría ser usada, por ejemplo, para tomar decisiones que garanticen la sostenibilidad financiera de los emprendedores sociales.

 

Por otra parte, gracias al trabajo de organizaciones sin ánimo de lucro como RECON, sabemos que los emprendedores sociales colombianos tienen un rostro joven: el 45,5% de ellos tiene entre 18 y 35 años, según un informe elaborado en el 2020 a partir de una encuesta a 527 iniciativas económicas. Asimismo, la mayor parte de estas iniciativas se concentran en la región centro oriente y, en particular, en Bogotá. Vale la pena resaltar que buena parte de estos emprendedores dirigen sus esfuerzos hacia la atención de las necesidades sociales de comunidades vulnerables como las víctimas del conflicto armado, madres solteras, comunidad LGBTI, afrodescendientes, raizales o palenqueros, adultos mayores o inmigrantes.

 

No obstante, RECON también ha alertado sobre varios factores que juegan en contra de los emprendedores sociales. De acuerdo con el estudio de la ONG, el 83,7% no ha accedido al sistema financiero, el 44,6% no tiene personería jurídica y el 60,4% considera que el Estado no apoya a esta clase de iniciativas de innovación social. La consolidación de modelos de negocio sostenibles, como veremos en nuestros próximos artículos, es uno de los principales retos que enfrentan los emprendedores sociales en Colombia. Atender estos retos implica, por ejemplo, evaluar qué tipo de personería jurídica es la más propicia para los emprendimientos sociales (que hoy adoptan muchas modalidades en nuestro país, desde organizaciones sin ánimo de lucro hasta sociedades anónimas simplificadas).

 

Ahora bien, pese a las dificultades, los emprendedores sociales son flexibles, tratan de seguir adelante y suelen reconocer el valor de la persistencia. Por ello, nuestro proyecto de investigación, llamado “Jóvenes e Innovación Social Digital”, busca aportar al estudio sobre los emprendimientos sociales analizando las prácticas vinculadas con el aprovechamiento de las tecnologías digitales como Internet, los teléfonos móviles y las aplicaciones; así como mediante la descripción de ciertas habilidades socioemocionales recomendadas por quienes ya han lanzado iniciativas al mercado. Con ese objetivo en mente, y luego de realizar una revisión bibliográfica, este proyecto desarrolló una base de datos de más de 350 actores del ecosistema de emprendimiento local. Estos actores fueron descritos y catalogados por los becarios del ISUR quienes también desarrollaron estudios de caso de algunos de los emprendimientos. Asimismo, sostuvimos entrevistas con siete jóvenes emprendedores que operan en Bogotá y quienes accedieron –voluntaria y gentilmente– a compartir sus testimonios. Algunos de ellos se dedican, por ejemplo, a capacitar en habilidades tecnológicas a personas de bajos recursos, a la producción de alimentos veganos y saludables o a la difusión de contenidos periodísticos alternativos en plataformas digitales. Nuestras entrevistas fueron realizadas entre mayo y julio del 2021, aunque los datos que suministraremos en los próximos artículos han sido actualizados hacia el 2022.

 

Acerca de la investigación

 

El proyecto Economía Digital y Futuro del Trabajo (del cual nuestra investigación local forma parte) es financiada por el Research Council of Norway y en él participan la BI Norwegian Business School, el Berkman Klein Center for Internet and Society, la Universidad de Chile y el Centro ISUR.

 

La investigación Jóvenes e Innovación Social Digital del Centro ISUR fue desarrollada de 2019 a 2022 con la participación de un investigador y coordinador principal, un investigador asistente y varios grupos de becarios (entre cuatro a siete estudiantes de pregrado de la Universidad del Rosario) quienes desarrollaron casos de estudio, colaboraron con el mapeo del ecosistema de emprendimiento, revisaron literatura académica y participaron en encuentros semanales de discusión.

El panorama digital tras el overturn de Roe vs Wade

Tras darse a conocer la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, de reversar el fallo del caso Roe vs. Wade que reconocía el derecho a abortar de las mujeres como expresión de la libertad sexual y reproductiva que pueden ejercer en su esfera privada, varias compañías anunciaron su apoyo a las trabajadoras que pudieran verse afectadas por esta decisión. 

Dentro de las empresas que publicaron estas declaraciones, se encontraba Meta, que manifestó su intención de reembolsar los gastos en los que incurrieran las trabajadoras que tuvieran que transportarse, con el fin de acceder al procedimiento, a estados en los que se permitiera el aborto. A pesar de la presunta política empresarial de brindar ayudas a las mujeres para que pudiesen ejercer sus libertades, desde el momento en que la sentencia quedó en firme y empezó a surtir efectos, se empezaron a conocer denuncias que implicaban a Meta. 

Dentro de ellos están varios casos en los que Facebook ha eliminado publicaciones que critican el fallo del Tribunal Supremo . El más reciente caso se trata de una acusación en contra de Facebook, debido a que presuntamente la empresa entregó a la policía de Nebraska los chats de una mujer y su hija en los que mencionaban el aborto al que se sometió esta última. Aunque la preocupación principal se relaciona con los protocolos de protección a la privacidad de las usuarias de Meta, el medio que publicó la denuncia aclaró que las autoridades exigieron la entrega de las conversaciones con base en una orden. 

En la más reciente publicación del Centro ISUR, alertamos algunos riesgos en el panorama digital tras el overturn de Roe vs. Wade tales como el tratamiento de datos clínicos que las usuarias pueden transmitir en el entorno digital, ya sea en aplicaciones de mensajería instantánea, aplicaciones que recopilan datos clínicos o redes sociales; y, los riesgos que representan las políticas de las plataformas cuyas normas eventualmente pueden justificar escenarios de censura. 

Repetidamente, organizaciones de la sociedad civil defensoras de derechos de las mujeres y de derechos humanos en internet han invitado a reconocer que la violencia machista se expresa como un continuo en el mundo digital y esto conlleva a la urgente necesidad de que las dinámicas en línea incluyan un enfoque de género que prevenga la ampliación de las violencias y que permita adoptar acciones positivas para la erradicación de todas ellas.