Tácticas narrativas del movimiento de escépticos de las vacunas en Internet

Aunque los movimientos y agrupaciones de personas que desconfían de las vacunas, que se oponen a la vacunación,   y que son escépticas  sobre las vacunas (vaccine hesitancy)  crecieron  con la llegada de medios digitales como blogs, foros y páginas web en algunos países de Norteamérica y Europa, especialmente Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, el auge de redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, y el contexto de la pandemia de la Covid-19, permitió que estos  movimientos se consolidaran  en otras regiones del mundo. Esto resultó evidente durante el proceso de vacunación para Covid-19, cuando este movimiento organizó protestas y eventos a nivel global, a través de organizaciones internacionales con presencia en redes sociales, principalmente Twitter y grupos de Facebook, así como grupos de WhatsApp.

 

El movimiento de dudosos frente a las vacunas se ha convertido en objeto de estudio para numerosos autores, quienes evalúan su comportamiento y comunicación en el ecosistema mediático digital. Estos estudios se han realizado en Estados Unidos, Canadá, España, Bolivia, entre otros, con diversas metodologías, que van desde análisis de contenido en redes sociales como Twitter y WhatsApp hasta encuestas. En uno de estos estudios, realizado a páginas web de movimientos de indecisos frente a las vacunas en Canadá, la investigadora Anna Kata (2011) identificó diferentes tácticas usadas por este movimiento. Estas giran alrededor de cuatro objetivos mencionados a continuación:

 

  • Sesgar a la ciencia: aprobar y promocionar estudios o teorías científicas a favor del movimiento. Este objetivo se relaciona con narrativas como “no soy antivacunas, soy pro vacunas seguras”, “las vacunas deberían ser 100 % seguras” o “la ciencia se ha equivocado antes”. 
  • Cambiar las hipótesis: proponer continuamente nuevas teorías sobre las vacunas, aplicando narrativas como “las vacunas son tóxicas” o “no se puede probar que las vacunas sean seguras”.
  • Censura: este objetivo, como el siguiente, se concentra en reprimir lo que dicen quienes opinan diferente o defienden las vacunas.
  • Ataques a opositores: algunos de estos ataques llegan a ser directos y personales, usando narrativas que insinúan que quienes están a favor de las vacunas lo hacen por dinero de las farmacéuticas.

 

Narrativas escépticas en Instagram y en idioma español

Estas tácticas narrativas se han popularizado entre los escépticos de la vacunación alrededor del mundo, y han sido replicadas en contenidos de redes sociales publicados en diferentes idiomas por usuarios escépticos de diferentes países. En nuestra investigación sobre desorden informativo y vacunación contra COVID-19 en Bogotá, hemos encontrado que publicaciones en redes sociales en idioma español son amplificadas por agrupaciones y personalidades locales que tienen posturas escépticas y críticas hacia las vacunas.

 

Un ejemplo de narrativa científica sesgada se basa en publicar estudios que demuestran efectos negativos de las vacunas, ignorando la estadística, estudios, autoridades y demás información oficial detrás de estos casos. En la siguiente imagen se evidencia cómo desde una cuenta de Instagram, un abogado argentino, parte del movimiento de escépticos de la vacunación, difunde la imagen de un titular de un artículo donde se asegura que la mortalidad de niños en Europa aumentó en un 63.000 % debido a la vacuna de Covid-19. En la nota, que fue eliminada, se aseguraba que esa cifra había sido reportada por el Sistema Europeo de Monitoreo de Mortalidad (EuroMOMO). Lo que reportó ese sistema en el boletín citado fue la muerte de más de 60.000 niños en 24 países de Europa en la semana 22 del año 2023, sin atribuir ninguna causa y, por tanto, tampoco a las vacunas. Aunque la nota fue eliminada, no hubo ninguna publicación de retracto y ya había sido compartida en distintas redes sociales, como el caso de la imagen, donde la gente se muestra indignada frente a la cifra.

 

Captura de Instagram
Imagen: captura de Instagram.

 

Esta narrativa sesgada también se evidencia en cuestionamientos tanto a la efectividad como a las vacunas en general, en este caso, respaldados por científicos y médicos que promueven el escepticismo y la desconfianza.  Por ejemplo, en la siguiente publicación, una médica argentina ofrece “controles posteriores a los inóculos”, señalando que “jamás fueron experimentales, tiene claros objetivos”. Además asegura que las vacunas contra el Covid-19 no son necesarias y que generan una lista de efectos secundarios que se observan en la publicación. Estas y otras afirmaciones de otros médicos han sido verificadas por ColombiaCheck.

 

Captura de Instagram
Imagen: captura de Instagram.

 

También se ha señalado que las vacunas no cumplieron todas las fases de prueba o que realmente fueron hechas para modificar el ADN, así como que pueden llegar a causar cáncer o esterilidad, afirmaciones que han sido desmentidas por diferentes fact-checkers. La siguiente publicación de un activista provida costarricense es un ejemplo de esto, pues señalas que las vacunas son «abortivas y están afectando a todos los costarricenses con turbo-cánceres, miocarditis, pericarditis, infartos, derrames, problemas en el sistema nervioso central-neurológico, musculo-esqueético, digestivo, metabólico, endocrino, entre otros».

 

Captura de Instagram.
Imagen: captura de Instagram

 

Además del sesgo científico, otra de las narrativas que más se difunde, y que corresponde al objetivo de cambiar continuamente la hipótesis frente al tema de vacunación, es la de la fabricación de vacunas (e incluso enfermedades) con el fin de controlarnos y/o que los dueños de las farmacéuticas o Bill Gates se enriquezcan. Al igual que las anteriores, esta narrativa ha sido revisada y desmentida en diferentes ocasiones por distintos fact checkers como el de La Silla Vacía. En la imagen se evidencia una publicación realizada por una autora española afirmando que “la industria farmacéutica es un gran negocio”.

 

Captura de Instagram
Imagen: captura de Instagram

Soluciones para mitigar el desorden informativo

 

Ante la frecuente desinformación y misinformación generada por los contenidos propagados por los activistas de los movimientos de escépticos y dudosos alrededor del mundo, se ha abierto el debate sobre qué hacer frente a este comportamiento en redes sociales. Hay dos posturas principales que proponen sobre todo políticos y académicos: censura y educación. La primera plantea eliminar tanto publicaciones con desinformación como aquellas cuentas que las realizan con frecuencia. Esta medida ya ha sido adoptada por redes sociales como Youtube; sin embargo, esto abre la controversia sobre la libertad de expresión. 

 

La segunda, de orientación pedagógica, se enfoca en una mejor comunicación sobre las enfermedades y sus vacunas, y del trabajo que realizan las autoridades, teniendo como fin mejorar la confianza en las instituciones y en las medidas que adoptan. Quienes se oponen a esta idea alegan que no es una medida que funcione a corto plazo. 

Referencias

  • Carpiano, R., Callaghan, T., DiResta, R., Brewer, N., Clinton, C., Galvani, A., Lakshmanan, R., Parmet, W., Omer, S., Buttenheim, A., Benjamin, R., Caplan, A., Elharake J., Flowers, L., Maldonado, Y., Mello, M., Opel, D., Salmon, D., Schwartz, J., Sharfstein, J., Hotez PJ. (2023). Confronting the evolution and expansion of anti-vaccine activism in the USA in the COVID-19 era. Lancet, 401, 967–70. doi: 10.1016/S0140-6736(23)00136-8.
  • Kata, A. (2011). Anti-vaccine activists, Web 2.0, and the postmodern paradigm – An overview of tactics and tropes used online by the anti-vaccination movement. Vaccine, 30(25). https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2011.11.112
  • Peredo, V. (2022). Organización, discurso y actividad digital. Una aproximación al movimiento antivacunas en grupos de WhatsApp. Punto Cero, 27(44), 71–88. https://doi.org/10.35319/puntocero.202244192
  • Neff, T., Kaiser, J., Pasquetto, I., Jemielniak, D., Dimitrakopoulou, D., Grayson, S., Gyenes, N., Ricaurte, P., Ruiz-Soler, J., & Zhang, A. (2021). Vaccine hesitancy in online spaces: A scoping review of the research literature, 2000-2020. Harvard Kennedy School (HKS) Misinformation Review. https://doi.org/10.37016/mr-2020-82
  • Prinisk,i J., Holyoak, K. (2022) A darkening spring: How preexisting distrust shaped COVID-19 skepticism. PLoS ONE, 17(1). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0263191
  • Thelwall, M., Kousha, K., & Thelwall, S. (2021). Covid-19 vaccine hesitancy on English-language Twitter. Profesional De La información Information Professional, 30(2). https://doi.org/10.3145/epi.2021.mar.12
  • Torres González, O. (2018). Claves para comprender la resistencia de los colectivos antivacunas: una controversia científico-tecnológica pública. RHV. An International Journal of Philosophy, (11), 7–37. https://doi.org/10.22370/rhv2018iss11pp7-37

¿Por qué verifican los verificadores?

Dentro del ecosistema comunicativo actual han surgido unos actores que forman parte de la conversación a la hora de establecer qué es “verdad” o “mentira”. Estos son los facts-checkers, o verificadores, organizaciones que  trabajan en recopilar información que esté navegando por las redes y se encargan de comprobar si lo que se dice es cierto, si es cierto pero le falta algún contexto, o simplemente no es verdad. En este post, vamos a revisar cuáles son los criterios que emplean los verificadores para seleccionar y revisar la información que circula en internet. Es necesario entender que los fact-checker tiene, entre sus objetivos, contrarrestar circulación de desinformación, entendida como información creada, o usada con una mala intención, y la misinformación, como el contenido que se comparte sin mala intención. 

 

La desinformación es una estrategia que se utiliza para hacer daño y puede llegar a ser muy grave en el funcionamiento de una sociedad. La desinformación busca crear zozobra, miedo y desconfianza. Un ejemplo claro de esto, fueron los años 2020-2021, periodo de surgimiento, propagación y combate de la Covid-19. Fue una época en la que a nivel mundial se generaron grandes cantidades de información falsa, tal fue el punto que la OMS acuñó el término “infodemia” para referirse a todo el desorden informativo del momento. 

 

Es por esto mismo, que, durante este periodo, La Silla Verifica y ColombiaCheck, dos verificadores asociados a la International Fact-Checking Network (IFCN) trabajaron en la verificación y comprobación de información que circulaba por cadenas de WhattsApp, Telegram, o que se publicaba en redes sociales como Facebook o Twitter, ahora X. Fueron cerca de 110 publicaciones las que fueron revisadas por estos verificadores y que se agruparon en una base de datos de la IFCN

 

Esta base de datos agrupa todo tipo de noticias e información que desde el Centro de Internet y Sociedad de la Universidad del Rosario, ISUR, hemos clasificado, analizando si la desinformación que se manifiesta en ella ataca directamente alguna vacuna en específico, si demuestra algún interés político, religioso, científico; y el tipo de desinformación que se maneja, según lo ha clasificado First Draft. 

 

Haciendo una revisión de la base de datos facilitada por IFCN encontramos que en su trabajo, los verificadores tuvieron en cuenta noticias nacionales con origen internacional, afirmaciones de políticos, de médicos, e incluso la base se compone con muchas teorías conspirativas que fueron revisadas posteriormente por los facts-checkers. Es decir, la base de datos agrupa las noticias que hagan referencia en Colombia a temas relacionados la Covid19

Viralidad

 

Es en este punto de la conspiración donde observamos como hay notas que a simple vista se destacan por su particularidad, especialmente enfocados en el contenido que se verifica. “No, no hay bebés transhumanos a causa de la vacuna contra el COVID-19” titula una de las notas verificadas por ColombiaCheck, este viene acompañado de un video que circuló por Facebook durante en el que se ve un bebé recién nacido y que afirman que está con una modificación genética a causa de la vacuna del Covid 19. Material así, es el que se conoce como desinformación a partir de contenido fabricado. Es un contenido inventado desde cero y que busca generar miedo frente a las vacunas, acercándose a la población negacionista de las vacunas. Por su parte, el trabajo realizado por ColombiaCheck es muy claro, donde señala la inconsistencia de este material para señalarse como falso. Además, señalan que otra agencia de verificación, en este caso Reuters, ya había demostrado previamente que este contenido era falso. La explicación brindada por ambas verificadoras es completa, desmonta el video y además señala que el ADN no se ve modificado. 

 

Sin embargo, a simple vista resulta llamativo que se enfoquen esfuerzos en desmentir este tipo de contenido de corte conspiranoico, ya que se podría llegar a creer que estas noticias a simple vista no deberían tener tanto impacto, sin embargo, se puede ver reflejado que alguna información que podría llegar a considerarse “ridícula” tiene mucha difusión tanto en redes sociales y genera especial atención por parte de los verificadores. 

 

La nota “Vacunados contra COVID-19 no pierden sus derechos ni son propiedad de las farmacéuticas” es otra nota verificada por ColombiaCheck en la que señala que en redes sociales, principalmente Facebook se propagó la idea de que al vacunarse, la persona se vuelve propiedad de la empresa por la modificación de su ADN, esta idea además, va de la mano con un concepto previamente manejado por los antivacunas y es que la vacuna es una experimentación y que el paciente vacunado hace parte de un experimento y que después las farmacéuticas patentarían esos casos. Sin embargo, es otra desinformación, carente de contexto y exageración del contenido. ColombiaCheck señaló que esta nota tuvo alta difusión en redes sociales y por eso fue verificada. 

 

 

La viralidad en redes sociales es entonces uno de los criterios de selección que tienen los verificadores, y el impacto que esto puede llegar a tener en las audiencias. Al revisar la base de datos de la IFCN encontramos que hay notas en las que sí se hace el énfasis del porque son seleccionadas para la revisión. En algunas notas se mide la cantidad de interacciones que tuvieron, por ejemplo, los “me gusta” o las “compartidas”. De hecho, 51 de las 110 notas que codificamos en la base de datos se entiende que son analizadas por el impacto que tuvieron en redes sociales. 

Audiencias 

Otro factor clave que utilizan los verificadores como criterio de selección o no de algún contenido es el hecho de que sus audiencias se lo hayan pedido. Esto destaca principalmente en La Silla Vacía donde hacen énfasis que su público reenvío alguna cadena de WhattsApp o imagen viral en Facebook para determinar y comprobar la realidad de lo que esta imagen aporta y dice. Esto se puede rescatar también como que los verificadores están interesados en tener unas audiencias realmente informadas y lejos de la desinformación de las redes, pretenden entonces que sus usuarios no caigan en estos bulos. Además, dejan la sensación de trabajo mancomunado tanto de las audiencias como de los verificadores en pro de tener una sociedad informada. De las 110 notas que se revisaron en la base de datos de IFCN, cerca de 18 fueron verificadas por solicitud de las audiencias. Un ejemplo de este tipo de notas por “solicitud de la audiencia” es “DETECTOR: NO, LOS MÉDICOS Y ENFERMEROS NO PUEDEN SER ACUSADOS DE “CRÍMENES DE GU” en la que se evidencia una desinformación y un ataque hacia el personal de salud en el marco de la pandemia mundial generada por el Covid19. 

 

Otra de las categorías que evidenciamos que son utilizadas por los verificadores para seleccionar el contenido que revisan es el de “calificado por la audiencia” que hace referencia a enunciados que señalan que los mismos usuarios de las redes sociales catalogan la información circulante en redes como falsa. Un ejemplo de esta categoría es “DETECTOR: NO HAY EVIDENCIA DE QUE LA VACUNA DE PFIZER PUEDA PRODUCIR IMPOTENCIA SEXUAL Y CALVICIE”. Esta nota además, tiene una particularidad que contiene el contenido fabricado, el mayor grado de desinformación, y es el elaborar una imagen con un enunciado y tratar de respaldarlo con la plantilla de un medio de comunicación, y así impactar más fácilmente a las audiencias que se persuaden fácilmente por creer en los medios de comunicación. De este tipo hay 26 notas en la base de datos anteriormente mencionada.

 

Hay una serie de noticias que no se especifica claramente dentro del contenido de las notas, sin embargo, se podría entender que la verificación de estas notas se hace porque se cita a personajes reconocidos como políticos o médicos del país que podrían buscar ser respaldados por la autoridad de sus imágenes y nombres y que igualmente tratan de persuadir a las audiencias. 

Conclusiones

En general podemos evidenciar que los facts-checkers quieren mantener una relación constante con sus audiencias. Tanto en el caso de la “solicitud de audiencia” como en el de “calificado por la audiencia” ya que son contenidos que reflejan un interés genuino desde la ciudadanía en mantenerse informados y lejos de los espectros de desinformación que circulan diariamente entre las redes sociales. La viralidad también trabaja en ciertos casos de la mano de la conspiración, es normal que noticias que parezcan absurdas o que contengan un tema que en el titular sea polémico hará que se difunda con mayor rapidez, si el tema genera temor es posible que tenga más alcance a un tema científico con alguna explicación muy técnica que no genere interés en las personas. 

 

Entendemos así mismo, que por la coyuntura del Covid19 fue mucha la información que circuló en redes, grupos y cadenas, en este caso las 110 que seleccionamos fueron enfocadas principalmente en las vacunas, que eran posiblemente el mayor “enemigo” de los grupos negacionistas, u opositores a estas medidas de salud. Si bien, para un porcentaje de la audiencia que día a día convive con estos medios de difusión pueden ser evidentes que hay noticias que parecen inverosímiles, es necesario entender que hay una población que puede ser persuadida con mayor facilidad y que es más susceptible a caer en este tipo de bulos informativos, esto, además, puede ir de la no con las creencias y convicciones que manifieste cada persona, lo que la haría más susceptible.  Es decir, por más que parezca innecesario este tipo de verificación, dado el nivel de desinformación y viralidad, el Verificador cumple con su tarea y desarrolla el ejercicio periodístico como es necesario hacerlo. 

Desorden informativo y resistencia a las vacunas en Colombia

En un artículo anterior hablamos sobre qué es el desorden informativo y cuáles son las diferentes formas en la que lo encontramos en internet y redes sociales. Especificamos cada uno de sus tipos según su falsedad e intención de perjudicar al encontrarse en contenidos de difusión. Así, podemos entender el desorden informativo desde la elaboración de contenidos problemáticos que circulan sin la intención implícita de causar daño o engañar (misinformación o información errónea); desde la difusión y producción de contenidos engañosos con la intensión de crear rumores, motivar falsas creencias, generar sentimientos de odio o rechazo colectivo (desinformación), y también desde la difusión de información que es verdadera que es compartida para causar daño (malinformación o información maliciosa).

Existen varios tipos de engaño que caracterizan el desorden informativo Por ejemplo, First Draft News, un proyecto para luchar contra la desinformación en línea, ha identificado la sátira o parodia, la conexión falsa, el contenido engañoso, el contexto falso, el contenido impostor, el contenido manipulado y el contenido fabricado, como los principales tipos de engaño utilizados en la mis y desinformación.

El desorden informativo es abundante en Twitter, ahora también llamado X, en donde la información es fácilmente replicable y manipulable apoyándose de herramientas de edición de texto o video o simplemente con imágenes que acompañan al contenido y les falta contexto para entender su fuente. Como parte de nuestra investigación sobre desorden informativo y vacunación contra COVID-19 en Bogotá, hemos identificado diferentes cuentas en redes sociales que difunden contenidos problemáticos y engañosos, promoviendo posturas escépticas e indecisas sobre las vacunas.

Una de estas cuentas es la de Familias por la Verdad.

Esta cuenta se define como un equipo multidisciplinario de activistas cristianos pro-vida y pro-familia que actúan en contra de la censura mediática relacionada con el plan de vacunación. Son críticos de que esta sea la única solución y creen que son la élite global, la OMS, la industria farmacéutica y los gobiernos quienes a través de la medida quieren establecer e imponer un Nuevo Orden Mundial.

Por lo anterior han habilitado diferentes canales de difusión en los que comparten videos, documentos y supuestas evidencias con un público de seguidores que comparten sus valores religiosos y orientación política. Entre ellos están, además de su cuenta de Twitter (X), su página web y canal de Telegram. En las publicaciones y videos aparecen con gran protagonismo Marco Fidel Ramírez, exconcejal de Bogotá y líder jefe de Libertad Religiosa y de Cultos en Colombia, y Esteban Ramírez, hijo de Marco Fidel, quienes defienden la vida, familia, el patriotismo, la libertad y los “valores eternos del cristianismo”.

Hallamos que las ideas que defiende esta cuenta como la vida y la libertad, asociada con valores cristianos se pueden encontrar en diferentes países en donde también circularon estas narrativas. Por ejemplo, en Estados Unidos los autores Sorell y Butler (2022) identificaron una tendencia entre los evangélicos de asociar enfermedades emergentes, especialmente enfermedades construidas como provenientes del extranjero, con un fin del mundo pronosticado bíblicamente. Según los autores, la oposición a las vacunas y la vacilación a la hora de utilizarlas son consecuencia de una ruptura de la confianza entre muchos ciudadanos y las autoridades políticas tradicionales.

Análisis de los tipos de engaño utilizados en publicaciones de redes sociales

Por medio del análisis de contenido de las publicaciones de Familias por la Verdad en Twitter, identificamos los tipos de engaño que utilizan para alimentar el desorden informativo. Aunque las publicaciones de Familias por la Verdad no necesariamente se divulgan o fabrican con la intención de causar daño, sí contribuyen a generan conspiración y rumores en esta red social. Entonces desde el nivel de daño más bajo de daño al más alto encontramos:

Conexión falsa:

En el siguiente tweet se comparte una noticia de El Tiempo que relaciona directamente el uso de la vacuna moderna con daños a niños y jóvenes en el titular.

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Cuando se profundiza en su lectura encontramos esta información: “en un estudio nórdico en el que participaron Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca descubrió que los hombres menores de 30 años que recibieron Moderna Spikevax tenían un riesgo ligeramente mayor que los demás de desarrollar miocarditis”. Aunque se menciona la palabra ligeramente, el tweet tiene la intención de reafirmar que la vacuna moderna causa efectos secundarios graves para este grupo poblacional.

Nos encontramos con un titular sacado de contexto y el principio del desorden informativo relacionado con una marca y efecto muy específico. La Silla Vacía hizo el chequeo de esta información y confirma que “Si bien sí se han presentado casos de miocarditis y pericarditis, siguen siendo pocos en comparación con el porcentaje de personas vacunadas”.

Contenido engañoso:

Este se caracteriza por tener matices de contexto verdadero y omitir información. De ahí, que sea dificil determinar si es falso o verdadero a simple vista. En el siguiente tweet publicado por Familias por la Verdad encontramos a una mujer contando la grave enfermedad que desarrolló supuestamente después de aplicarse la vacuna contra el COVID 19. Sin embargo, no sabemos si las causas tuvieron que ver con factores genéticos o previos a la vacuna. Pero en el tweet se relaciona directamente y se le llama homicidio vacunal.

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Contexto falso:

Encontramos una gran cantidad de contenido con contexto falso. Este tipo de engaño se caracteriza por ser información verdadera compartida con un propósito muy diferente. En el ejemplo a continuación encontramos que la información es totalmente cierta: muere el embajador de Arabia Saudita, Muhammad Al-Qahtani, pero nada tiene que ver con las vacunas. La muerte se relacionó al parecer con un infarto. Y los hechos se descontextualizan para relacionar este suceso con las vacunas (ver emoji).

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Contenido fabricado:

Este contenido es totalmente falso y se apoya en imágenes, titulares o información queson manipuladas. En esta imagen no encontramos sustento alguno de lo que se demuestra sobre las vacunas, pero sí utiliza elementos para reafirmar la desconfianza sobre ellas. Es importante resaltar que este tipo de contenidos son fácilmente divulgables por redes sociales, lo que contribuye con que el rumor se establezca y aumente el desorden informativo.

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Conclusión:

El uso de redes sociales digitales para circular y amplificar contenidos problemáticos y engañosos ha permitido que cuentas como la de Familias por la Verdad, puedan posicionarse y difundir publicaciones que alimentan el desorden informativo.

Las publicaciones de Twitter (o X) que analizamos en esta entrada pueden clasificarse entre la misinformación y la desinformación. Encontramos que no se divulga necesariamente con la intención de hacer daño o perjudicar a las personas, pues genuinamente los administradores de esta cuenta creen que las vacunas tienen una cantidad de efectos adversos que perjudica a quienes se la pongan. Entonces las noticias y contenidos que se divulgan buscan disminuir la vacunación para evitar esos efectos. Además, respaldan a las personas con contenidos y acciones para protegerse de la obligación que el gobierno impone en la medida de vacunación.


Sin embargo, como vimos, la información se descontextualiza, no es verificable o se fabrica, lo cual causa ruido en la red social y un clima de incertidumbre y confusión. Cualquier contenido relacionado con las vacunas contra el COVID 19 puede perjudicar a las personas, parece alarmante y es el insumo para incentivar teorías de conspiración y rumores que a la larga se vuelven argumentos para desconfiar de las instituciones que promueven el proceso de vacunación.

Convocatoria a artículos: Desórdenes informativos en ecosistemas mediáticos latinoamericanos

Como complemento a nuestras investigaciones sobre ecosistemas de medios en el Centro ISUR, estaremos co-editando un dossier temático para la Revista Dixit sobre Desórdenes informativos en ecosistemas mediáticos latinoamericanos.

 

Invitamos a académicos, investigadores y profesionales a contribuir a contribuir con sus investigaciones. Se pueden para presentar trabajos hasta el 20 de Abril de 2024.  

DOSSIER: Desórdenes informativos en ecosistemas mediáticos latinoamericanos

La proliferación de información problemática en los ecosistemas mediáticos ha contribuido al incremento de una serie de desórdenes informativos que representan desafíos sin precedentes para las sociedades contemporáneas (Del-Fresno-Garcia, 2019; García-Marín, 2020; Tucker et al., 2018; Wardle & Derakhshan, 2017).

Conceptualizados desde diversas perspectivas y utilizando diferentes términos —“desinformación”, “misinformación”, “hechos alternativos”, “noticias falsas”, “deepfakes”—, los desórdenes informativos se caracterizan por la difusión intencionada o no intencionada de contenidos inexactos y por su rápida producción y propagación en entornos en red.

Desde la política a la economía, pasando por la cultura y la salud pública, la abundante y veloz circulación de informaciones falsas y engañosas a través de medios digitales y análogos ha generado alteraciones en el desarrollo de los procesos democráticos, la confianza en las instituciones y la salud pública, entre otros. Aunque los desórdenes informativos son un problema de escala global, se manifiesta de forma particular en contextos regionales, nacionales y locales de acuerdo a condiciones históricas, culturales, tecnológicas, políticas y económicas específicas.

El objetivo de este dossier es reunir investigaciones que permitan avanzar en la comprensión de los desórdenes informativos en los ecosistemas mediáticos latinoamericanos, su impacto en diversos ámbitos y las estrategias para mitigar sus efectos.

Investigar los desórdenes informativos presenta varios retos conceptuales y metodológicos (Altay et al., 2023; Anderson, 2021; Camargo & Simon, 2022). A pesar del auge de investigaciones desde la comunicación y otras disciplinas sobre este problema en la última década, y de los esfuerzos por contrarrestar su propagación y efectos por parte de gobiernos, empresas y académicos, la terminología utilizada para explicar los desórdenes informativos continúa siendo debatida y presenta diferencias culturales, contextuales y lingüísticas. Así mismo, a nivel metodológico, la naturaleza dinámica del problema, la escala y el volumen de información, la diversidad y rápida evolución de plataformas digitales, el ahistoricismo y las consideraciones éticas representan desafíos que los investigadores deben confrontar. Abordar con éxito estos retos exige colaboración interdisciplinar, marcos éticos y el compromiso de mantenerse al día de los últimos avances tecnológicos.

En este sentido, surgen las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las aproximaciones metodológicas y conceptuales para investigar y entender los desórdenes informativos en el contexto latinoamericano? ¿Cómo han evolucionado en la última década?

Para este dossier, convocamos a colaboraciones en forma de artículos de investigación que amplíen los límites del conocimiento actual en los estudios sobre desinformación y los desórdenes informativos.

Líneas temáticas sugeridas, pero no limitadas a las siguientes: 

  • Aproximaciones metodológicas al estudio de los desórdenes informativos.
  • Definiciones, tipología y formatos de los desórdenes informativos.
  • Populismo, democracia y desinformación.
  • El rol de los verificadores (fact-checkers) ante el desorden informativo.
  • Redes sociales, plataformas digitales y desinformación.
  • Inteligencia artificial, automatización y desórdenes informativos.
  • Discurso violento (de odio), libertad de expresión y desórdenes informativos.
  • El periodismo frente a la desinformación.
  • Incentivos para la producción, amplificación y consumo de desinformación.
  • Economía y lógica comercial del desorden informativo.
  • Medidas para contrarrestar y adaptarse a los desórdenes informativos (e.g. alfabetización mediática e informacional, regulación, moderación de contenidos).
  • Costos de los desórdenes informativos en términos económicos, políticos, de salud pública, entre otros.
  • Eventos paradigmáticos: pandemia, procesos electorales, protestas sociales, conflictos internacionales, estudios de casos locales y globales.
  • Derechos humanos, desigualdades y desórdenes informativos.

Información importante

Referencias

  • Altay, S., Berriche, M., & Acerbi, A. (2023). Misinformation on Misinformation: Conceptual and Methodological Challenges. Social Media + Society, 9(1). https://doi.org/10.1177/20563051221150412
  • Anderson, C. W. (2021). Propaganda, misinformation, and histories of media techniques. Harvard Kennedy School (HKS) Misinformation Review, 2(2). https://doi.org/10.37016/mr-2020-64
  • Camargo, C. Q., & Simon, F. M. (2022). Mis- and disinformation studies are too big to fail: Six suggestions for the field’s future. Harvard Kennedy School (HKS) Misinformation Review, 3(5). https://doi.org/10.37016/mr-2020-106
  • Del-Fresno-García, M. (2019). Desórdenes informativos: sobreexpuestos e infrainformados en la era de la posverdad. El Profesional de la Información28(3), e280302.
  • García-Marín, D. (2020). Infodemia global. Desórdenes informativos, narrativas fake y fact-checking en la crisis de la Covid-19. El Profesional de la Información29(4), e290411.
  • Tucker, J. A., Guess, A., Barbera, P., Vaccari, C., Siegel, A., Sanovich, S., Stukal, D., & Nyhan, B. (2018). Social Media, Political Polarization, and Political Disinformation: A. Review of the Scientific Literature. SSR Electronic Journal. https://doi.org/10.2139/ssrn.3144139
  • Wardle, C., & Derakhshan, H. (2017). Information Disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policy making. Council of Europe. https://edoc.coe.int/en/media/7495-information-disorder-toward-an-interdisciplinary-framework-for-research-and-policy-making.html

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* Doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Magíster en Comunicación por la Pontificia Universidad Javeriana, Colombia. Antropólogo por la Universidad de Antioquia, Colombia. Profesor del programa de Periodismo y Opinión Pública de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, Colombia. Algunas de sus líneas de investigación son: periodismo y análisis de medios, economía política de la comunicación, ecosistemas mediáticos y plataformas digitales.

** Profesor asistente en el departamento de Comunicación en la Pontificia Universidad Javeriana, Colombia. Investigador asociado en el Centro ISUR de la Universidad del Rosario, Colombia, y en el Centro Berkman Klein para la Internet y la Sociedad de la Universidad de Harvard, Estados Unidos. Trabaja en la intersección entre estudios críticos de Internet y de datos, juventud, nuevos alfabetismos y ecosistemas mediáticos.

 

 

Desorden informativo durante la pandemia por Covid-19

Durante los primeros meses de la pandemia de Covid-19 en 2020, cuando se desconocían aspectos sobre el virus y el futuro de la situación sanitaria, surgieron masivamente narrativas engañosas sobre el origen del virus, el desarrollo de vacunas, las medidas sanitarias y el proceso de vacunación. Esto no ocurrió únicamente en Colombia, el desorden informativo sobre la pandemia se propagó en todo el mundo.

La problemática de producción y circulación de narrativas engañosas no surgió con la Covid-19, ni siquiera es algo nuevo de este siglo, pero el contexto de pandemia y la abrumadora circulación de información en medios tradicionales y digitales llevó a que se hablara de “otra pandemia”, o infodemia. Tal como lo define la OMS, el término de “infodemia” se refiere a la sobreabundancia de información, especialmente errónea a favor de algunos intereses, lo que llevó a que las instituciones tomaran medidas y a que se realizaran diversos estudios sobre  los motivos, canales, temáticas y formatos en los que se presenta la información engañosa, manipulada o errónea.

Diferentes estudios realizados en Brasil y países hispanos, como España, Argentina, México, Perú y Ecuador han concluido que la principal fuente de difusión han sido redes sociales como WhatsApp, Facebook y Twitter. Las temáticas sobre las cuales se crea el desorden informativo, ya sea de desinformación, misinformación y malinformación (conozca las definiciones aquí), van desde el origen del virus, el contenido de las vacunas, las medidas tomadas por los gobiernos hasta falsas atribuciones a figuras de autoridad.

Un ejemplo de la manipulación mediática y la elaboración de montajes es la pieza de desinformación que circuló en Colombia, cuando en 2021, a inicios de la etapa de vacunación, se difundió en redes sociales la imagen de una plantilla conocida del periódico El Tiempo con la imagen de la entonces vicepresidenta, Martha Lucía Ramírez, a quien se le atribuía erróneamente la frase: “La vacuna de Pfizer produce fiebre entre 8 y 12 días, luego de mejorar puede dejar de usar el tapabocas”. La imagen fue difundida a través de Twitter, donde ya varias personas habían comentado al respecto en contra de Ramírez.

Imagen: ColombiaCheck

 

Motivaciones y causas de la desinformación

Varios autores han estudiado las motivaciones y causas detrás de la creación y difusión de los diferentes tipos de desorden informativo en canales digitales. Algunas de estas se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Polarización: la división a favor y en contra de medidas tomadas por los gobiernos, como el uso de tapabocas y confinamientos.
  • Aumento del uso de plataformas: durante la cuarentena, las plataformas digitales eran el único medio de socialización, por lo que cada vez más personas hacían uso de ellas.
  • Cantidad abrumadora de información: sobre todo en los primeros meses de declaración de la pandemia, la cantidad de información aumentó significativamente, no sólo en redes sociales, también en otros medios, y esto, sumado a la expectativa de las personas, facilitó la colación de contenido poco confiable.
  • Incertidumbre: ante el desconocimiento y el miedo a lo que traería el futuro, y la desconfianza en las instituciones, incluyendo los medios de comunicación, las teorías conspirativas y explicaciones anticientíficas tuvieron más posibilidades de ser aceptadas y compartidas entre las personas.

Otros estudios han señalado que las personas tenemos predisposición a creer y buscar contenido que se alinee con nuestras creencias previas, con el riesgo de que sea falso, esta tendencia es conocida como sesgo de confirmación, y de esto depende, en la mayoría de los casos, el “éxito” del desorden informativo: de que su contenido apele a sentimientos e identidades de la mayor cantidad de personas posibles. Así asegura credibilidad y mayor difusión.

Medidas ante la desinformación

Ante el evidente flujo de desinformación sobre el Covid-19 y la vacunación, se han tomado diferentes medidas por parte de gobiernos, medios de comunicación y las empresas que administran las redes sociales. Estas medidas han estado encaminadas tanto a la prevención como a la verificación del contenido problemático.

Gobiernos como el de Colombia crearon canales exclusivos de información sobre la pandemia, incluyendo páginas web, perfiles en redes sociales, líneas telefónicas y espacios televisados. En los medios de comunicación, principalmente digitales, tomaron fuerza los verificadores o fact-checkers, que desmienten o comprueban la veracidad del contenido que circula en redes sociales y otros medios.

Imagen: elaboración propia. Imágenes de los canales exclusivos para Covid-19 en diferentes países.

Redes sociales como Facebook e Instagram empezaron a advertir sobre el contenido que podía contener desinformación. En el caso de Instagram esto es exclusivo para lo relacionado con Covid-19. En Twitter, ahora X, se implementaron medidas como la eliminación de tuits con contenido falso sobre el virus y la aparición de etiquetas sobre el contexto o posible contenido engañoso, y posteriormente se implementaron las notas de la comunidad, donde las personas pueden dejar mensajes aclaratorips sobre el contenido de cualquier tuit. En Youtube se implementó la eliminación de contenido contrario a las recomendaciones sanitarias de las autoridades, así como de videos negacionistas de la pandemia y tratamientos milagrosos.  Esta misma medida adoptó Tik Tok, además de crear una sección exclusiva en sus tendencias con información de la OMS.

Además, las principales redes sociales crearon funcionalidades para permitir a los usuarios  denunciar aquel contenido que no consideren adecuado y, por supuesto, la denuncia es revisada y posteriormente aprobada o negada por los equipos de moderadores. Otras redes, sobre todo de mensajería instantánea, como WhatsApp, Telegram y Signal tomaron medidas como limitar la cantidad de veces que puede ser difundido un mensaje, sin embargo, a nivel de moderación de contenido no se adoptaron normas.

Aunque estas medidas permitieron mitigar el desorden informativo, aún no existe una fórmula para eliminarlo por completo. Evitar su crecimiento requiere no sólo de esfuerzos individuales para entender la complejidad del problema sino  también de la cooperación de múltiples actores como instituciones, empresas, escuelas, investigadores,  y gobiernos para implementar programas educativos, regulaciones, y herramientas que permitan mitigarlo. 

Referencias:
  • Altay, S., Berriche, M., & Acerbi, A. (2023). Misinformation on misinformation: Conceptual and methodological challenges. Social Media+ Society, 9(1), https://doi.org/10.1177/20563051221150
  • García-Marín, D., & Merino-Ortego, M. (2022). Desinformación anticientífica sobre la COVID-19 difundida en Twitter en Hispanoamérica. Cuadernos. info, (52), 24-46.
  • Gutiérrez-Coba, L., Coba-Gutiérrez, P., & Gómez-Diaz, J. A. (2020). Las noticias falsas y desinformación sobre el Covid-19: análisis comparativo de seis países iberoamericanos. Revista Latina De Comunicación Social 78, 237–264.  https://doi.org/10.4185/RLCS-2020-1476
  • Masip, P., Aran-Ramspott, S., Ruiz-Caballero, C., Suau, J., Almenar, E., & Puertas-Graell, D. (2020). Consumo informativo y cobertura mediática durante el confinamiento por el Covid-19: sobreinformación, sesgo ideológico y sensacionalismo. El Profesional de La Información, 29(3).  https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.12
  • Noain Sánchez, A. (2021). Desinformación y Covid-19: Análisis cuantitativo a través de los bulos desmentidos en Latinoamérica y España. Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 27(3), 879-892.
  • Rabb, N., Cowen, L., de Ruiter, J.P., Scheutz, M. (2022) Cognitive cascades: How to model (and potentially counter) the spread of fake news. PLoS One, 17(1). doi: 10.1371/journal.pone.0261811.
  • Vega-Dienstmaier, J. (2020). Teorías de conspiración y desinformación en torno a la epidemia de la COVID-19. Revista de Neuro-Psiquiatría, 83(3):135-137. https://revistas.upch.edu.pe/index.php/RNP/article/view/3792

Fact-checking (verificación) en un contexto de desorden informativo

Vivimos en una sociedad de comunicación inmediata, estamos hiperconectados los unos a los otros, ya sea por redes sociales o aplicaciones de chat en las que se produce, circula y se consume la información. Según el informe Global Digital Trends se estima que para principios de este año en curso cerca de 4.76 mil millones de personas usan redes sociales, es decir, cerca del 59% de la población mundial consume y tiene acceso a plataformas digitales. Es por la masividad y el consumo mundial, que las redes sociales son el escenario ideal para la transmisión de información.

El desorden informativo agrupa la desinformación, la misinformación  y la malinformación. Cuando la información es usada de forma malintencionada, modifica su contenido, y ataca personas, grupos o gobiernos es  desinformación. Es necesario entender que en medio de una disputa política o una confrontación entre dos personas con alto poder la desinformación, puede provenir de su opositor, para desestabilizar su imagen sobre la gente. Es por esto por lo que es necesario buscar fuentes oficiales, y no caer en las trampas del desorden informativo. 

Frente a este panorama, que no es nuevo, a mediados de los 90 en Estados Unidos aparece Snopes, considerada la primera página dedicada a la recolección y comprobación de información engañosa y problemática. Snopes emerge en el año de 1994, y aunque en sus inicios se dedicaba a la verificación de información basada en leyendas urbanas, rumores y noticias, hoy en día ha evolucionado al punto en que se convirtió en una empresa que realiza actividades de fact-checking (o verificación)

Actualmente el ejercicio de Fact-Checking se ha convertido en un ejercicio periodístico que se dedica a la verificación de datos, hechos o afirmaciones. Un verificador de información es un periodista que asume esta necesidad de transparencia,  y tiene un rol de compromiso con la verdad, una información sana,  transparente y sin interés. 

Ahora bien, así como el papel del fact-checker ha crecido en un contexto de desorden informativo, la visibilidad y el alcance de la información problemática  también lo ha hecho. Las redes sociales y plataformas digitales son espacios críticos para el ejercicio del fact-checking. Redes sociales como Facebook o Twitter (ahora X) parten de un principio de libre expresión, que no necesariamente va de la mano con la verdad. Es ahí donde el verificador aparece. “El periodismo de verificación tiene el reto de articularse con estos espacios donde se propaga la desinformación no como medio o aparato de control sino como medio de confianza para el debate libre e informado”, afirma el investigador Carlos Rodriguez, de la Universidad de Ibagué en su texto “Una reflexión sobre la epistemología del fact-checking journalism: retos y dilemas”.

Desorden informativo en contextos de crisis

Durante la escritura de este texto se completaron 12 días del recrudecimiento del conflicto en la Franja de Gaza y  Palestina ocupada. Las redes sociales, los canales y medios de comunicación se han llenado de información, han tratado de comentar lo que sucede, partiendo desde un momento coyuntural, el día a día, o el origen de este conflicto. En medio de la inmediatez, las agendas políticas y las convicciones tanto de medios como de personas se han difundido varias noticias de las cuales los Facts-checkers se han tomado el tiempo y la tarea de confirmar o desvirtuar. EFE Verifica, el sistema de verificación de información de la agencia EFE ha recogido las noticias que más han generado impacto. 

Inicialmente se habló de que en medio del conflicto, el grupo armado Hamas había secuestrado a 40 niños los cuales después habrían decapitado. Esto fue difundido por cientos de medios y portales de noticias, dada la situación compleja de la zona y lo violento del ataque realizado por Hamás la información inicialmente fue dada como cierta. Sin embargo, con el paso de los días se comprobó que esta información no era cierta, no se conocieron imágenes, ni confirmaciones oficiales de este suceso. 

Esta desinformación comenzó cuando una reportera israelí aseguró haber visto los cuerpos de los menores, luego afirmó que había escuchado esto, sin embargo, nunca lo pudo comprobar. Esto termina siendo un ejemplo de cómo una situación tan compleja y deshumanizante como es la guerra y las confrontaciones bélicas terminan siendo utilizadas para incluso recrudecer más la guerra. 

Así mismo, en el contexto del conflicto que se está viviendo actualmente se ha utilizado información real, pero manipulada totalmente. El día 17 de octubre fue bombardeado un hospital en la Franja de Gaza, se estima que entre las víctimas hay por lo menos 500 personas. La responsabilidad de este atroz acto no ha sido asumida por ninguna de las partes, desde el lado palestino afirman que fue un ataque israelí, mientras que Israel ha entregado tantas versiones que genera confusión y poca solidez en su defensa. Una de las defensas dijo que había sido un cohete del propio Hamas, para esto difundieron un video en que se ve un cohete impactando contra una edificación. Este video circuló en redes, pero igualmente no se pudo determinar si la fecha del video coincide con el suceso, o si era siquiera el hospital que se menciona.

El contexto actual en el que todos juegan un papel, resalta la figura del fact-checker. En este caso, el diario estadounidense de New York Times dirigió todo un equipo de investigación, análisis de video, reporteros e investigadores en desenredar este caso. Si bien esta investigación realizada por el Times no determina quien es el responsable, sino pone a prueba el video más viralizado y logra demostrar que no corresponde al ataque del hospital Al-Ahli.

Iniciativas de fact-checking en Colombia

Por otro lado, entendiendo a los facts-checkers como agentes necesarios en la circulación de información de calidad, podemos reconocer el papel que juegan dentro de los medios de comunicación. Un estudio demostró como desde las agencias de noticias se han intensificado los esfuerzos por generar un contenido más limpio y directo para contrarrestar la desinformación y misinformación en línea. Incluso hay casos de medios de comunicación que han implementado equipos de fact-checkers dentro de sus salas de redacción, por ejemplo, La Silla Vacía en Colombia, quien cumple un papel de comprobación de información sobre todo en coyunturas políticas como debates previos a elecciones regionales o presidenciables y discursos políticos.  

Igualmente, el trabajo de los facts-checkers debe ser visibilizado por los medios de comunicación como una forma de comprometerse con la verdad y la transparencia, por ejemplo al desmentir o al rectificar una noticia. Sumado a esto, las redes sociales, son un espacio de difusión de información. Están las páginas oficiales de los medios, y por otro lado las páginas personales de los usuarios,  que quieren informar. En cualquiera de los dos espacios se pueden presentar casos de desorden informativo que afectan la comunicación. 

Igualmente, en Colombia aparte del caso ya mencionado de La Silla Vacía que asume un rol de fact-checker en contiendas electorales, existe otro proyecto de verificación de hechos y detección de noticias falsas o modificadas. Consejo de Redacción es una asociación de periodistas que fomenta  el periodismo investigativo. De ahí se desprende ColombiaCheck, un proyecto que agrupa a más de 100 periodistas con una plataforma de verificación y comprobación de hechos en el ecosistema de noticias. Este proyecto es financiado por medio de ONGs y algunos donantes de la red, como Facebook y Google.

Desde ColombiaCheck han entendido el fact-checking para la “preservación de la exactitud, transparencia e imparcialidad para salvaguardar la democracia y la responsabilidad ante los públicos”. El trabajo que realizan desde Colombia Check parte de la revisión de una afirmación, a partir de ahí se verifica la procedencia, y se contrasta la información contextualizando, buscando fuentes oficiales y finalmente realizan una clasificación entre si es verdadero, falso o cuestionable. 

Cabe aclarar que ambos portales, La Silla Vacía y ColombiaCheck pertenecen al International Fact-Checking Network, una red internacional que agrupa a los principales verificadores comprometidos con la comprobación y la transparencia de la información. Son cerca de 100 los verificadores agrupados en la IFCN en todo el mundo, y desde el 2015 trabaja en la capacitación de los verificadores. Además, la IFCN es propiedad de Poynter, una escuela de estudios del periodismo, donde recibe gran parte de su financiación, además, de la posibilidad de recibir donaciones por parte de las personas interesadas en trabajar el campo de la desinformación. 

El desafío del desorden informativo

Seguramente alguna vez has escuchado sobre las noticias falsas. ¿Has recibido alguna? Estas son solo una muestra del desorden informativo que nos podemos encontrar en redes sociales y páginas web. Aunque no es la primera vez en la historia en la que nos enfrentamos con rumores, bulos o chismes, las herramientas tecnológicas han contribuido a que fotos, videos o informaciones puedan manipularse y divulgarse rápidamente a escala masiva.

Queremos ahondar en lo que significa e implica el desorden informativo. Y para ello es importante que cuando encontramos contenido falso, manipulado o engañoso pensemos en la intención que tiene. Nos hemos guiado de los tipos de desorden informativo que propone el proyecto First Draft News, el cual fue fundado en 2015 por nueve organizaciones reunidas por Google News Lab para luchar contra la desinformación en línea.

En los ecosistemas mediáticos de los que hacemos parte encontramos los diferentes tipos de desorden informativo, que son:

  • La misinformación o información errónea: es contenido falso, pero pero la persona que la difunde cree que es cierta o no tiene la intención de causar un perjuicio. La podemos encontrar en pies de fotos, fechas, estadísticas, imágenes, traducciones y sátiras que se consideran ciertas.
  • La desinformación: la creación y difusión deliberada de información que se sabe que es falsa. Este contenido se fabrica o manipula con el propósito de crear teorías de la conspiración y rumores. También se crea con intenciones políticas, económicas, de hacer daño a un partido, un estado o una empresa.
  • La información maliciosa o malinformación: información que es verdadera, pero que se difunde para causar daño. Por ejemplo la publicación de información personal y privada que aunque verídica es utilizada para causar un perjuicio.

En el siguiente diagrama podemos ver cómo se entrelazan cada uno de los tipos de desorden informativo según su falsedad e intención de perjudicar. En el extremo de la falsedad está la misinformación, que es falsa, pero sin intención de perjudicar. En el medio está la desinformación que cumple con los criterios de ser falsa o engañosa, pero también de perjudicar. La malinformación se encuentra en el otro extremo con intenciones de manipular.

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Para explicar mejor daremos unos ejemplos relacionados con uno de los momentos en los que recibimos una gran cantidad de información que en el inicio fue difícil de verificar: la pandemia por el COVID-19.

Misinformación o información errónea

¿Cuál era el efecto de las vacunas? ¿De qué variantes nos protegían y de cuáles no? Gustavo Petro, quien ahora es presidente de Colombia publicó en su Twitter que las vacunas que llegaron a Colombia no protegían de la variante Delta. Sustentó su afirmación en declaraciones de Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. Fauci decía que la variante podía ser transmitida por vacunados y no vacunados, lo cual no es exactamente lo que Petro interpretó: que no protegían.

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Después de recibir críticas se retractó de sus afirmaciones afirmando que las vacunas “Sirven para detener la muerte y la hospitalización. Hay que vacunarse ya”. Este es un ejemplo de cómo un contenido puede contener errores involuntarios y divulgarse para alimentar el desorden informativo en forma de misinformación.

Desinformación

Sobre el efecto de las vacunas encontramos también mucha desinformación. Un ejemplo de contenido manipulado para divulgar rumores fue una imagen que afirmaba que las vacunas cambiaban el color de la sangre al contener grafeno. Mostraba dos bolsas de sangre, una de color más clara y otra de color más oscura que se le atribuía al Banco Sangre Cruz Roja”. Sobre cada bolsa están escritas unas palabras, en la de rojo más claro: “de No vacunados, sin grafeno, donable” y la de color más oscuro la marcaron como “de vacunados, con grafeno, rechazada para donar”.

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Esta imagen que circuló en muchas redes sociales y aplicaciones de mensajería fue desmentida por verificadores, pero seguramente previno a muchas personas de no vacunarse o temer que las vacunas dañaran su cuerpo.

También hubo casos de personas que advertían sobre muertes o el fin de su vida por alertar al mundo sobre los peligros de la vacunación. Un caso que podríamos clasificar como información maliciosa o malinformación es el de Andreas Noack, un alemán, que según se decía en redes sociales fue asesinado después de alertar que las vacunas contra el COVID llevan grafeno. La imagen que circulaba en publicaciones decía “No era óxido de grafeno sino hidróxido de grafeno. Son como pequeñas cuchillas muy afiladas que cortan a las personas desde dentro. Es la conclusión a la que llegó el Dr. en química Andreas Noack, y darlo a conocer le ha costado la vida”.

Efectivamente Noack era un químico alemán, pero se hizo famoso por compartir en YouTube y Telegram vídeos negacionistas sobre la pandemia y las vacunas. Además, la causa de su muerte se atribuyó a una emergencia médica en camino a un hospital. Podemos ver que esta información privada se sacó de contexto para generar desconfianza sobre las vacunas y así evitar que la gente se las aplicara.

Con los ejemplos anteriores podemos observar como el desorden informativo se genera con intenciones que parten desde la falsedad, ya sea involuntaria, hasta la intención de perjudicar para manipular.

Las categorías del desorden informativo

Para ahondar un poco más, en los tipos de desorden informativo explicaremos siete categorías de misinformación y desinformación. Esta tipología es útil para evitar  llamar a toda la información problemática “noticias falsas”. Como veremos hay un espectro de intencionalidad, de bajo a alto daño, donde se ubican las diferentes categorías.

misinformacion-y-desinformacion

  • La sátira o parodia puede ser detectada por las primeras personas que interactúan con ella, pero cuando comienza a compartirse, se olvida su conexión y origen y puede pasar por información creíble. La sátira busca ridiculizar, avergonzar o humillar a una persona por medio de la risa. Pero es importante que el público la reconozca, pues puede ser entendida superficialmente.
  • La conexión falsa se atribuye a las prácticas que sacan de tono o contexto los titulares o imágenes. Sabemos que no todo el mundo entra a leer las noticias o artículos y así se comienza a generar desorden de la información.
  • El contenido engañoso tiene el problema de que no se trata de información falsa o verdadera, sino que está llena de matices por el contexto u omisión de información. Cada vez se vuelve menos inofensivo por la cantidad de información que se produce y la imposibilidad de desmentirla.
  • El contexto falso es información verdadera, no manipulada, con una intención determinada pero que se comparte con una totalmente diferente. Podemos encontrarla en declaraciones o videos antiguos que se traen para explicar o exponer algo de la actualidad.
  • El contenido impostor se caracteriza por engañar con determinados referentes que tenemos alojados ya en nuestro cerebro. Es contenido falso o engañoso que usa logos conocidos, noticias o periodistas con reconocimiento.
  • El contenido manipulado altera la información de algo verídico. Con las inteligencias artificiales y herramientas digitales es cada vez más fácil de elaborar.
  • El contenido fabricado es por completo falso. Utiliza imágenes, titulares o descripciones para fabricar rumores.

¿Por qué existe el desorden informativo?

El desorden informativo es un problema complejo que afecta a las sociedades contemporáneas, cuyos efectos, causas y dinámicas están siendo investigado desde múltiples disciplinas. Guallar y otros investigadores han estudiado los medios de comunicación, redes sociales y servicios de mensajería para observar en qué temáticas esta más extendida la falta de rigurosidad informativa. Las temáticas de desinformación halladas fueron política, ciencia y salud, impactos económicos y medio ambiente en formatos de narraciones, memes, sitios web e identidades inventadas, imágenes y videos alterados o descontextualizados.

De acuerdo con con Altay, Beriche y Acerbi las personas leen y comparten en redes sociales desinformación para socializar, para expresar escepticismo, indignación o enojo, para señalar la pertenencia a un grupo, o simplemente para divertirse. Siguiendo a Wagner y Boczkowski, estos investigadores afirman que este comportamiento “muestra formas de negociación y resignificación de contenido falso”. Según estos investigadores las creencias erróneas son una racionalización de actitudes preexistentes como la desconfianza hacia las instituciones.

El desorden informativo  puede estar ligado a problemas socioeconómicos y psicológicos más profundos. Su estudio y seguimiento no solamente es responsabilidad de las instituciones o medios de comunicación. Los públicos y audiencias también debe ser críticos de la información que consumen y difunden. Vivimos en un constante desorden informativo y reconocer su existencia puede ayudarnos a no sucumbir en él. Un primer paso es entender las diferentes tipologías de información problemática que hacen parte del desorden informativo.

Referencias

  • Altay, S., Berriche, M., & Acerbi, A. (2023). Misinformation on misinformation: Conceptual and methodological challenges. Social Media+ Society, 9(1), 20563051221150412.
  • Guallar, J,. Codina, L., Freixa, P. & Pérez-Montoro, M. (2020). Desinformación, bulos, curación y verificación. Revisión de estudios en Iberoamérica 2017- 2020. TELOS: Revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales, 22(3). 595-613.